En la actualidad estaríamos viendo un proceso de formación de una nueva guerra fría, ya que se da paralelismo en conceptos como la bipolaridad, dos bloques en tenso enfrentamiento, con una sociedad internacional cambiada, mismos actores jugando nuevos papeles, y nuevos actores en esta escena con motivaciones diferentes.
En la I Guerra Fría vemos con claridad la formación de dos bloques enfrentados, el del mundo capitalista, y el del mando comunista, lo ponen por escrito la OTAN (NATO), Organización del Tratado del Atlántico Norte, en 1949, en el bloque capitalista, y el Pacto de Varsovia de los comunistas. En el capitalista existe la hegemonía de los Estados Unidos sobre el resto de los países, y en el pacto de Varsovia la hegemonía de Rusia sobre los demás países. Ambos tienen una finalidad básica, defenderse entre los integrantes del pacto de los hipotéticos ataques militares del otro bloque.
En el presente, ya no existe el Pacto de Varsovia disuelto oficialmente en 1991 con la caída del comunismo, pero sí la OTAN institucionalizada como bloque, y completamente desnaturalizada respecto a su espíritu de origen, hasta el punto de que a partir de 1997 se empezó a barajar la entrada de la propia Rusia en la OTAN, entrando más tarde como consecuencia de esto algunos países del antiguo Pacto de Varsovia como Polonia y Hungría en 1999.
La OTAN se ve desnaturalizada en la actualidad puesto que en su origen, se creó con la única finalidad de defenderse de los hipotéticos ataques del bloque comunista, una vez desaparecido este bloque, en teoría la OTAN carecería de función práctica. Sin embargo, sus integrantes decidieron su permanencia para defenderse de futuras posibles amenazas, algunas menores, pero en el día de hoy para defenderse de un bloque de nueva aparición, pero no de nueva formación, un bloque disperso por no tener una unión de carácter institucional. Este bloque sería el que conforma en la sociedad internacional el radicalismo islamista, que incluso ha llevado al terrorismo islamista también llamado terrorismo internacional.
Es un bloque indefinido puesto que aquí los actores no son los estados, si no que legan a ser incluso los propios individuos, sustentados y organizados por la organización terrorista de carácter internacional y de fondo anticapitalista Al-Qaeda.
La OTAN sin su enemigo natural, empezaba a cuestionarse seriamente su existencia hasta que se vio claramente una nueva y fuerte amenaza que influía directamente a sus componentes, el terrorismo internacional puesto de manifiesto en los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, comprendiéndose que la amenaza es contra todo el bloque accidental (reforzándose esta teoría con los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid y los del 7 de junio de 2005 en Londres, los dos de carácter islamista radical). Ahora está bipolaridad se ve al enfrentarse la formas de vida y cultura de los dos bloques, antes el comunista y el capitalista, y ahora el occidental (incluyéndose posiblemente los países satélites de la vieja Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y la propia Rusia), y el musulmán u oriental, pero eso sí, con un trasfondo claramente diferente, antes era más de organización económica, y ahora tiene una base en el bloque oriental fundamentalmente de carácter religioso. Esto provoca el “crush” de civilizaciones, concretamente el choque de dos civilizaciones, la oriental y la occidental, con dos formas diferentes de organizarse socialmente, la oriental con base religiosa y la occidental con base económica.
El bloque musulmán y el occidental se van enfrentando cada vez más en una espiral de acusaciones. La OTAN cobra un nuevo protagonismo, de defensa e incluso una nueva doctrina defendida por los Estados Unidos: la doctrina del “ataque preventivo”.
En el bloque musulmán este radicalismo de enfrentamiento creciente lo aumentan en la actualidad incluso estados como ahora ocurre con Irán, tras la reciente formación de un nuevo gobierno mucho más radical y fundamentalista, con sus ataques a Estados Unidos, que aumenta su “frío enfrentamiento”.
Los dos bloques se han conformado más fuertemente, el occidental con los ataques sufridos a Londres y Madrid, y el oriental (musulmán), con la doctrina de “guerra preventiva” estadounidense, habiendo atacado ya Afganistán e Irak en supuesta defensa del mundo libre, intentando sumar a la OTAN y a sus estados integrantes a ello, y estando en actual amenaza Estados Unidos junto a Gran Bretaña a Irán. Surgiendo con todo ello un bucle que se retroalimenta puesto que a amenazas de un bloque se responde con más amenazas por parte del otro en una escalada por el momento sin freno de enfrentamientos cada vez mayores, frío si tenemos en cuenta las consecuencias que se podrían sufrir en un futuro, teniendo sobre todo en cuenta que los integrantes de un grupo, el musulmán, no tienen ningún miedo a morir considerándose mártires que con la muerte conseguirán una vida mejor, llegando incluso a practicar actitudes camicaces como ocurre en el conflicto de Israel y Palestina.
Sin embargo, frente a esto, se intenta suavizar este ambiente y poner fin a los enfrentamientos con algunas alternativas aún teóricas de carácter idealista pacifista, donde no se plantea el uso de la fuerza, si no de la creación de instituciones para el diálogo y entendimiento entre culturas como sería el caso de la alianza de civilizaciones, planteada desde el gobierno español.
Cobra también fuerza el papel de la Liga Árabe, frenada en su potencial puesto que parte de sus estados integrantes están opuestos entre sí, incluso con graves enfrentamientos entre ellos de carácter bilateral.
En apenas quince años, el panorama de la sociedad internacional y su dinámica cambian de forma absolutamente radical, cambiando muchos países sus alianzas incluso hacia el sentido opuesto de las que anteriormente tenían. Habiendo desaparecido el bloque de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que frenaba la total hegemonía de los Estados Unidos, ahora se opone a esa hegemonía de carácter imperialista este bloque islamista radical, latente durante la etapa del enfrentamiento Este-Oeste.
Ahora hay un futuro incierto, todavía por dibujar, cuando algunos empiezan a mencionar la posibilidad de una III Guerra Mundial, con el total temor por la posibilidad de un invierno nuclear cuando ahora Irán está con la total intención de desarrollar armamento nuclear con capacidad de alcanzar países muy lejanos incluso los propios Estados Unidos.
La situación ahora es muy diferente puesto que el bloque musulmán realiza sus ataques desde dentro del mundo occidental, y el citado Irán tras su cambio de gobierno, está dispuesto a dar la lucha a los Estados Unidos y a sus aliados, siendo Irán más fuerte militarmente que Irak y Afganistán, y estando dispuesta Irán desde el bloque musulmán a encabezar la escalada militar de carácter como antes he dicho incluso nuclear, y de consecuencias absolutamente impredecibles.
En la I Guerra Fría vemos con claridad la formación de dos bloques enfrentados, el del mundo capitalista, y el del mando comunista, lo ponen por escrito la OTAN (NATO), Organización del Tratado del Atlántico Norte, en 1949, en el bloque capitalista, y el Pacto de Varsovia de los comunistas. En el capitalista existe la hegemonía de los Estados Unidos sobre el resto de los países, y en el pacto de Varsovia la hegemonía de Rusia sobre los demás países. Ambos tienen una finalidad básica, defenderse entre los integrantes del pacto de los hipotéticos ataques militares del otro bloque.
En el presente, ya no existe el Pacto de Varsovia disuelto oficialmente en 1991 con la caída del comunismo, pero sí la OTAN institucionalizada como bloque, y completamente desnaturalizada respecto a su espíritu de origen, hasta el punto de que a partir de 1997 se empezó a barajar la entrada de la propia Rusia en la OTAN, entrando más tarde como consecuencia de esto algunos países del antiguo Pacto de Varsovia como Polonia y Hungría en 1999.
La OTAN se ve desnaturalizada en la actualidad puesto que en su origen, se creó con la única finalidad de defenderse de los hipotéticos ataques del bloque comunista, una vez desaparecido este bloque, en teoría la OTAN carecería de función práctica. Sin embargo, sus integrantes decidieron su permanencia para defenderse de futuras posibles amenazas, algunas menores, pero en el día de hoy para defenderse de un bloque de nueva aparición, pero no de nueva formación, un bloque disperso por no tener una unión de carácter institucional. Este bloque sería el que conforma en la sociedad internacional el radicalismo islamista, que incluso ha llevado al terrorismo islamista también llamado terrorismo internacional.
Es un bloque indefinido puesto que aquí los actores no son los estados, si no que legan a ser incluso los propios individuos, sustentados y organizados por la organización terrorista de carácter internacional y de fondo anticapitalista Al-Qaeda.
La OTAN sin su enemigo natural, empezaba a cuestionarse seriamente su existencia hasta que se vio claramente una nueva y fuerte amenaza que influía directamente a sus componentes, el terrorismo internacional puesto de manifiesto en los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, comprendiéndose que la amenaza es contra todo el bloque accidental (reforzándose esta teoría con los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid y los del 7 de junio de 2005 en Londres, los dos de carácter islamista radical). Ahora está bipolaridad se ve al enfrentarse la formas de vida y cultura de los dos bloques, antes el comunista y el capitalista, y ahora el occidental (incluyéndose posiblemente los países satélites de la vieja Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y la propia Rusia), y el musulmán u oriental, pero eso sí, con un trasfondo claramente diferente, antes era más de organización económica, y ahora tiene una base en el bloque oriental fundamentalmente de carácter religioso. Esto provoca el “crush” de civilizaciones, concretamente el choque de dos civilizaciones, la oriental y la occidental, con dos formas diferentes de organizarse socialmente, la oriental con base religiosa y la occidental con base económica.
El bloque musulmán y el occidental se van enfrentando cada vez más en una espiral de acusaciones. La OTAN cobra un nuevo protagonismo, de defensa e incluso una nueva doctrina defendida por los Estados Unidos: la doctrina del “ataque preventivo”.
En el bloque musulmán este radicalismo de enfrentamiento creciente lo aumentan en la actualidad incluso estados como ahora ocurre con Irán, tras la reciente formación de un nuevo gobierno mucho más radical y fundamentalista, con sus ataques a Estados Unidos, que aumenta su “frío enfrentamiento”.
Los dos bloques se han conformado más fuertemente, el occidental con los ataques sufridos a Londres y Madrid, y el oriental (musulmán), con la doctrina de “guerra preventiva” estadounidense, habiendo atacado ya Afganistán e Irak en supuesta defensa del mundo libre, intentando sumar a la OTAN y a sus estados integrantes a ello, y estando en actual amenaza Estados Unidos junto a Gran Bretaña a Irán. Surgiendo con todo ello un bucle que se retroalimenta puesto que a amenazas de un bloque se responde con más amenazas por parte del otro en una escalada por el momento sin freno de enfrentamientos cada vez mayores, frío si tenemos en cuenta las consecuencias que se podrían sufrir en un futuro, teniendo sobre todo en cuenta que los integrantes de un grupo, el musulmán, no tienen ningún miedo a morir considerándose mártires que con la muerte conseguirán una vida mejor, llegando incluso a practicar actitudes camicaces como ocurre en el conflicto de Israel y Palestina.
Sin embargo, frente a esto, se intenta suavizar este ambiente y poner fin a los enfrentamientos con algunas alternativas aún teóricas de carácter idealista pacifista, donde no se plantea el uso de la fuerza, si no de la creación de instituciones para el diálogo y entendimiento entre culturas como sería el caso de la alianza de civilizaciones, planteada desde el gobierno español.
Cobra también fuerza el papel de la Liga Árabe, frenada en su potencial puesto que parte de sus estados integrantes están opuestos entre sí, incluso con graves enfrentamientos entre ellos de carácter bilateral.
En apenas quince años, el panorama de la sociedad internacional y su dinámica cambian de forma absolutamente radical, cambiando muchos países sus alianzas incluso hacia el sentido opuesto de las que anteriormente tenían. Habiendo desaparecido el bloque de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que frenaba la total hegemonía de los Estados Unidos, ahora se opone a esa hegemonía de carácter imperialista este bloque islamista radical, latente durante la etapa del enfrentamiento Este-Oeste.
Ahora hay un futuro incierto, todavía por dibujar, cuando algunos empiezan a mencionar la posibilidad de una III Guerra Mundial, con el total temor por la posibilidad de un invierno nuclear cuando ahora Irán está con la total intención de desarrollar armamento nuclear con capacidad de alcanzar países muy lejanos incluso los propios Estados Unidos.
La situación ahora es muy diferente puesto que el bloque musulmán realiza sus ataques desde dentro del mundo occidental, y el citado Irán tras su cambio de gobierno, está dispuesto a dar la lucha a los Estados Unidos y a sus aliados, siendo Irán más fuerte militarmente que Irak y Afganistán, y estando dispuesta Irán desde el bloque musulmán a encabezar la escalada militar de carácter como antes he dicho incluso nuclear, y de consecuencias absolutamente impredecibles.
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